Luces y sombras de Andre Agassi

Luces y sombras de Andre Agassi

Luces y sombras de Andre Agassi

Open, escrita por el premio Pulitzer J. R. Moehringer, expone las ansiedades, obsesiones y miedos de un Andre Agassi

Haciendo honor al título de sus memorias, Andre Agassi explica a corazón abierto su complicada relación con el tenis. Una relación de amor-odio que llevó al estadounidense a lo más alto del panorama deportivo, y la cual muestra en Open sin ningún tapujo.

A través de esta autobiografía, escrita en colaboración con el premio Pultizer J. R. Moehringer, quien acompañó al extenista durante tres años para conocerlo de primero mano, Agassi refleja las presiones a las que su familia le hizo enfrentarse desde pequeño, así como el enorme precio que la fama le hizo pagar por llegar a ser uno de los mejores tenistas de la historia. «Un colosal accidente de tráfico visto desde diferentes perspectivas», así describe Andre Agassi sus memorias.

El caro peaje del deportista de élite

Andre Agassi

«Odio el tenis, lo detesto con una oscura y secreta pasión, y sin embargo sigo jugando porque no tengo alternativa. Y ese abismo, esa contradicción entre lo que quiero hacer y lo que de hecho hago, es la esencia de mi vida». Declaraciones difícilmente de creer cuando se conoce que su autor es Andre Agassi. Algo más comprensible cuando el propio extenista explica en sus memorias la enorme presión a la que ha estado expuesto desde pequeño para triunfar en este deporte.

‘El dragón’, una máquina construida por el padre de Agassi, capaz de disparar 2.500 pelotas al día contra un pequeño Andre que posiblemente aún no tuviese fuerza suficiente para sujetar la raqueta. La autoridad y obsesión de un padre que fue capaz de suministrar speed a su hijo de diez años para ganar un torneo infantil. Se puede entender tras estas declaraciones expuestas en Open la gran espina de Andre Agassi con el tenis. Un deporte que no solo se convirtió en su vida, sino que además le marco para el resto de la misma.

Andre Agassi explica a corazón abierto su complicada relación con el tenis. Sus traumas infantiles que pasan factura en la adultez y se convierten en un manojo de inseguridades. Conocida es ahora (mucho más después de ser confirmada por el propio Andre Agassi en sus memorias) su anécdota con de la final de Roland Garros de 1990. El estadounidense comenzó a perder el pelo a los 19 años, y decidió usar peluca durante los partidos, debido principalmente a sus inseguridades. El mismo Agassi explica en Open cómo en la final del gran torneo de tenis de Francia estaba más pendiente de que no se le cayese que del juego, lo que le llevó a perder el partido.

Problemas con las drogas y el renacer de una leyenda 

Open, escrita por el premio Pulitzer J. R. Moehringer

Otra de las revelaciones más sorprendentes en la autobiografía del extenista hace referencia al consumo de drogas durante su etapa como profesional. La relación de Andre Agassi con el dopaje fue, como explica en sus memorias, corta pero intensa. Admite haber consumido, en tan solo una ocasión, metanfetamina. Fue en 1997, y tras dar positivo en un análisis anti dopaje realizado por la ATP, el tenista mintió a las autoridades, alegando que había consumido la droga de manera ‘accidental’ por un error de su asistente. El caso no llegó a los medios, y la mentira de Agassi le sirvió para esquivar una sanción de 3 meses de suspensión por parte de la ATP.

Considerado uno de los tenistas más grandes de todos los tiempos (y razones para ello no le faltan, pues entre sus logros destacan los campeonatos de los cuatro Grand Slam del mundo del tenis, la Copa Masters y un oro olímpico), fue capaz, antes de su retirada en 2006, de llevar a cabo la mayor remontada de posiciones en el ranking ATP en un año de la historia, al ascender en 1998 del número 141 a los primeros 10 puestos.

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